Víctor Gaviria: “la tarea que le damos al cine es mostrarnos y todos estos cines son hermanos”

Cineasta colombiano reflexiona el cine Latinoamericano del siglo XXI

Publicado el Sabado 09 de Septiembre de 2017
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Víctor Gaviera es de esas personas que invitan a observar el mundo con poesía y literatura y conectar con la realidad con una mirada social. Esa es su postura en el cine que lo ha llevado a observar su localidad, Antioquia, Colombia. Fuera de ser cineasta, también es escritor y poeta. Su última película, “La mujer del animal” fue estrenada el 2016. Reconocido internacionalmente, ha visitado Viña del Mar para estar presente en la celebración de los cincuenta años del FICVIÑA.

Durante su estadía ha podido disfrutar de las exhibiciones de las películas, Viña del Mar, la Caleta Portales y el tango de Valparaíso.

¿Cómo se entiende hacer un cine social en Colombia?

Yo siempre he estado en esa postura del cine de autor que promueve la visión personal de la realidad y es paradójico que esté con una convicción tan grande que lo que yo hago es social.

Pero dentro de esta paradoja, ¿te has preguntado si puedes generar una convergencia entre creatividad y postura social en tus obras?

Sí, por supuesto, pero lo paradójico es que el caso mío, yo estoy en Medellín trabajando y sí, uno aprende a contar historias y se aprende a manejar el lenguaje cinematográfico, y yo que no tengo actores en Medellín, tengo que trabajar con no actores y eso me lleva a una experiencia muy natural en el ser social, entonces voy encontrando una forma especial con los actores naturales y comienzo a concebir más novedad con esos actores naturales. Es como una investigación que se vuelve muy interesante, muy parecido a lo que hacen algunos periodistas con el periodismo literario, que son aquellas personas que construyen crónicas fruto de una investigación, pero obviamente que tienen preguntas muy profundas en el lenguaje literario que al final te vienen cosas artísticas.

¿Cómo toma tu país y tus contemporáneos este concepto de “actores naturales”?

Yo tengo un trabajo de mediometraje en el que se crea mi primer largometraje en la década del 80, que es una época muy convulsionada en Colombia y en Medellín, porque allí estaba el centro de una explosión de reivindicaciones, resistencia y violencia, y todo eso donde estaba ocurriendo un fenómeno muy significativo de la historia social del país y Medellín, y esa es la primera asomada con los actores naturales y el resultado sorprende enormemente, porque se hace presente toda una juventud que no se había manifestado.

¿Cuál es tu evaluación de la cinematografía Latinoamericana?

Hay un lenguaje, un desarrollo y una postura que se refleja en los comienzos del Festival de Cine de Viña del Mar, y mira que estos cincuenta años han dejado una impronta enorme que es mucho tiempo, pero la coherencia de esa búsqueda es casi como si estuviésemos en el comienzo, pero no porque no hayamos empezado, sino porque el propósito es el mismo. Ese comienzo dentro de los años es exitoso porque en las películas se profundiza y la tarea que la damos al cine es mostrarnos, darnos a conocer lo que los medios de comunicación no logran, porque eso corresponde al arte del cine ya que la intención, ya sea cine de autor u otro, terminamos viendo aspectos sociales latinoamericano y el cine latinoamericano en las sociedades es importantísimo y hay que fortalecerlo. Lo que estamos viviendo aquí con los cincuenta años es una alegría porque seguimos en esa lucha.

Programación FICVIÑA 2017